bebi un sorbo del whisky J.W. etiqueta negra que acababan de traerme. Primero el garzón había cometido la equivocación de servírmelo en las rocas. Lo llamé de inmediato y le dije que me debería disculpar pero no se me había preguntado si yo deseaba mi vaso de whisky con hielo, ergo, se sobreentendía que sólo quería whisky, sin hielo. - "Enseguida se lo cambio señor. Disculpe.", había dicho, para poco después volver a aparecerse con la esperada bandeja portando un vaso conteniendo whisky dorado a temperatura amnbiente con las paredes del vaso perfectamente limpias, secas por fuera y frías, si, pero no empapadas, como sucede cuando el vaso contiene líquidos helados.
Bebí un segundo sorbo y observé hacia la calle. La noche había llegado y las luces de los postes se encontraban encendidas. Eran amarillas, como tirando hacia un color melón. Sentí la lengua calentándoseme, al igual que la garganta, al poco de percibir esa sensación a madera agrietada y suave a la vez que el whisky provoca. Los labios, sobre todo el inferior, recibieron el calor del alcohol y tomé conciencia de la línea que discurre sagitalmente por la mitad de mi labio inferior. No la veía, la sentía. Tuve la impresión de estar observando un sillón de fino cuero oscuro poco antes de sentarme en él y quedar así, en silencio, mientras la oscuridad lo envolvía todo y yo me quedaba sólo, pensando.
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martes, 22 de noviembre de 2011
Whisky
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lunes, 19 de octubre de 2009
No quiero que caigan noches
No quiero que caigan noches sobre mi lecho
por cuyos besos no pueda eludir al silencio
y asi decirle al momento
que por tus labios me estoy muriendo.
No quiero que me atrapen dìas mansos amaneciendo
olvidados
lejos de tus manos mis manos
de tus sueños mi sueño.
No me digas de tus labios amados, no.
Dibùjame esa nube de memoria
blanca y lluviosa,
con la ofrenda de tu boca.
por cuyos besos no pueda eludir al silencio
y asi decirle al momento
que por tus labios me estoy muriendo.
No quiero que me atrapen dìas mansos amaneciendo
olvidados
lejos de tus manos mis manos
de tus sueños mi sueño.
No me digas de tus labios amados, no.
Dibùjame esa nube de memoria
blanca y lluviosa,
con la ofrenda de tu boca.
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