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jueves, 8 de septiembre de 2011

Arbol del silencio

























Árbol del viento
del sosiego
del silencio
del violento ciego
que aprendió un poco cómo mirar
sin perder detalles importantes
como las hormigas llevando hojas
como las palabras dichas sin hablar
no es un experto
solo quiere ayudar
y no tener que fracasar
no tener que defraudar
a quienes anhelan para él
que el viento le traiga la verdad.

Árbol del pasado
de la verdad
del complejo reto
de descifrar la fórmula
para lograr la serenidad
Un dia un padre aprendió a quedarse quieto
y poco a poco el hijo lo fué observando
imitando sus movimientos cuando crio
anhelando tener su brio
un cofre lleno de secretos
tesoros y descubrimientos
sobre la magia y el entendimiento
con las hojas del cerezo
con las palabras del tiempo
aprendió a cubrirse del viento
y al ver el árbol de cerezo
se calma
y piensa sereno
recuerda a su viejo
que le mostraba el firmamento.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Conocì a Picasso


Conocí a Picasso en un libro de imágenes de mi padre. Sus trazos geométricos y arbitrarios se asemejaban a las concepciones mentales de las esquinas y ángulos de las paredes y escaleras de la casa de mi familia, mezcladas con la palpitante imagen mental de las imperfecciones fabulosas del paisaje vislumbrado en mis innumerables sueños diurnos. Cuando caminaba vestido en pijamas los domingos por la mañana, enfundado en mis pocos años, iba pensando, a lo largo de los corredores múltiples que el mundo me anteponía, en mi vida de solitario pensante inmaduro. Yo creía ser sociable por dentro y temeroso por fuera cuando el mundo soleado de la gente tocaba la lluvia adorablemente melancólica de mi interior. Buscando un camino seco de dia mi voz interior cuidábase de no mojar la vida del prójimo con mis garúas existenciales.


Conocí a Van Gogh en los libros de pintura de casa. Los descubrí a corta edad. Los trazos eran maravillosos, tristes, vivos y moribundos a la vez. El alemán de las leyendas, a los inofensivos zehn jahre alt, era inescrutable para mi. ¿Por qué amó a alguien que lo dejó morir? ¿Por qué se cortó la oreja si sin ella seguía sufriendo? Los girasoles, las barcas de pescadores en la arena, la iglesia azul que copié en una cartulina para que mi padre supiera que no sabía lo que era la tristeza pero que en realidad la sentía amigable. El hombre vendado en el rostro, la silla, los caballos y pinturas de historias desconocidas que me llevaría cinco años apenas sospechar.


El dia que supe de los nibelungos; el dia que me hablaron del inca Atahualpa y los conquistadores, el primer dia que alguien mencionó al Tribiranus; el dia que terminé de escuchar acerca del problema entre Aquiles y Héctor y aquél otro cuando me dijeron que en Perú en navidad no cae nieve... ese dia... mi padre permanecía a mi lado mirandome en silencio con una mirada que duraba ya, asi de cálida y profunda, desde que lo conoci.

Missing you


Retiré los pesados zapatos de montaña de mis apenados pies. Estaba cansado. Fue difícil desatar las agujetas, los pasadores, las pititas de shit esas.. Noté la comodidad creciente en mis pies. Vislumbré los slaps. Tomé un sorbo del vino tinto de 8.45 Reais, muy malo - antes de colocármelos en los pies. Me calcé las sandalias, slaps, whatever. Miré las(os) mismas(os), las medias blancas deportivas y los diseños de la mayólica del piso. Tuve la certeza entonces. Aquella vision no era novedosa; la recordaba. Aquel instante ya lo había vivido antes. En otro lugar. En otro tiempo.
Tomé otro sorbo del buen mal vino. Pensé en mi padre. Miré el horizonte nocturno. Ya sabía que era que me había puesto a darme cuenta que lo estaba extrañando profundamente... con toda el alma.