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viernes, 17 de abril de 2009

I ha di gse. Du hesch mi gse (1)

(1) alemán hablado en Suiza, equivalente al alemán de Alemania "Ich habe dich gesehen. Du hast mich gesehen", que significa "Yo te he visto. Tu me has visto".

Recuerdo, antes de escribir este poema, en base al título idóneo que escogí para él, rescatado de las anotaciones de viaje mias, hechas al aprender algo de alemán suizo mientras hablaba alemán alemán con Urs, en aquella ruta existencial Puerto Eten-Santa Rosa, la voz de Jim Morrison, el rey lagarto, entonando "My eyes have seen you... my eyes have seen you...". Llegamos a un rio caudaloso. Nuestros cuerpos humanos no querian retroceder.

Recuerdo un rio...
un amor en blanco y negro...
los pies descalzos y un pantalón de cuero
la rubia cabellera lacia
las botas sobre la arena
la sombra del árbol
y yo
maravillado...
viendo los remolinos de agua en su cabello
viendo los remolinos de cabello en el rio.
De eso hace muchos años....
me distraigo con facilidad...
me voy por las ramas
y me quedo acariciándolas
por horas y horas.
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Yo te he visto. Tú me has visto

Camino entre tus aguas y arenas
misterio hermoso
mientras cala en mis huesos y mi pellejo
la corriente helada del agua de la mar
más allá de donde se le da por mezclarse
con la corriente cálida,
tibia sangre marrón de rio.

Misterio mio
camino marino
tranquilo el silencio
camino
camino
entre las ramas arrojadas por el rio
las arenas del olvido.

Hay millas y millas de arena
y ramas de troncos arrancados y olvidados
muertos
mojados
cadáveres de naturaleza buena
edgar allan poe
un paisaje desolado
y entre todo ese bello alboroto
tu voz de ángel querido
que se me ha quedado dentro mio
sonando
sonando...

Cuando empapado me esmero en surcarte
laberinto de paredes de agua salada
veo que será imposible...
será imposible cruzarte rio impetuoso
pero a ese ángel habré de hablarle urgente el anhelo
presurosa el alma
si o si
habré de hablarle
no hay vuelta que darle.

Recuerdo tu mirada misteriosa
profunda mirada brillante
tímida promesa oculta
de mar de Chiclayo y océano infinito
hondo el anhelo
hondo en el pecho esbelto
y una mirada gris de camuflage
delante del mas suave y pardo mirar
tierno el camelo amable
de tu mirada a mi alma
un lunar interciliar misterioso
cual punto rojo indio natural
y una sonrisa nerviosa
en el centro del Plaza Real
que me vienen a la mente
mientras camino en Puerto Eten.

Misterio
Silencio
Pensamiento
Yo te he tocado en el mar y me has abrazado entre tus olas...
ahora te vuelvo a encontrar y el cielo se empieza a despejar.
Se abre una ola espumosa en el mar
sale una concha de bordes nacarados y perfil ondulado:
sobre ella
una princesa
la princesa del mar
My eyes have seen you
I need you to smile.

Miguitas de pan celestial sobre la mesa y la princesa del mar

Estoy andando los poemas, estoy trepándome a ellos. He visto el cielo lleno de suelo y el suelo lleno de cielo; me he dado cuenta que el centro no está al centro y de que todo lo que está alrededor en realidad se conecta a todo. Tengo un durazno de piel aterciopelada amarilla, en el que escribí el nombre de la musa marina y, acto seguido, me comí a la princesa del mar con el alma, cual si del maná mismo se tratase. He conocido la sonrisa transparente; aquella que se ve en el interior, y que en realidad ocurre, a distancia, y que puede verse solo por quien la entiende, quien la ocasiona, quien la anhela. Yo estoy en un rapto de mi mismo. Me ha abducido un poema vivo. Una poesía que habla y no dice "Oye". Nunca seré el mismo. Yo buscaba silencio y lejanía, distancia, altura, soledad, la voz del ande, reencontrarme, pero de pronto, sin saber, yo fui encontrado. Yo solo fui a un centro comercial a buscar unos poemas estupendos de un poeta español fallecido. Un ser humano pensó que yo necesitaba una motocicleta. Era un ser humano rojo. Yo no lo noté de inmediato. Pero dentro del ser humano... estaba yo pero con otro nombre. Cuando me di cuenta, unos cinco o seis pasos después, aquél ser humano era eterno, y era quien había estado dentro mio siempre. Dentro del ser humano estaba yo, pero, dentro mio, ya estaba ella, desde siempre, como una bella durmiente que en medio del dia soleado despierta: la princesa del mar. Y, cuando interminables días después me dijo "Está bien. Acepto tu propuesta!", ya se me salía el alma como nunca jamás, por cada pedazo de estrella que me alumbraba la noche, por cada rayo de luz que asomábase por los labios pensativos del horizonte, mientras dábase por amanecer mi ser en medio de aquel desierto. Todo es de verdad. Todo es de papel. Menos aquella silenciosa manera de ser. Esa si es pura flor de caña, pura rosa roja, pura amable voz de ángel: esa si es una mujer con el universo sobre el mar.