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domingo, 18 de enero de 2009

Lo merecido

Una vez encontré en el patio del colegio, a eso de los doce años de edad quizás, que percibía un misterioso bullicio detectable confundido en el bullicio general de aquella loza estudiantil humboldtiana... la que da hacia la avenida Benavides y que posee una enorme esfera de cemento móvil, sostenida sobre dos pies de granito, y que nunca supe para qué servía... algo me instaba a pensar que se trataba de un observador de estrellas pero probablemente eso era solo mi ignorancia y mi ilusion mezcladas.
Fui a mirar por ahí en busca del origen de aquel pequeño bullicio, ese lejano y al parecer importante y oculto estruendo... como si supiera que algo estaba pasando. No era que yo fuera curioso en demasía, ni que no lo fuera en la medida de lo normal tampoco; tan sólo esto era diferente; yo debía caminar porque algo me lo decía por dentro.
Caminé hacia la esquina más lejana del patio hasta llegar a ver detrás de un macetero que se ubicaba ahi, tal y como en cada esquina del patio. Estos maceteros eran inmensos, de varios metros de diámetro, redondeados o con formas arriñonadas, y contenían por lo general dos o tres grandes árboles y varias pencas o plantas de hojas grandes; eran tan grandes que bien podían esconder detras suyo a una pequeña muchedumbre, quizas a una veintena de niños en reunión secreta o a un pelotón de mozalbetes a punto de cometer una fechoría en contra del ornato escolar. En fin. En este caso yo encontré a unos cinco chicos molestando a uno más pequeño que ellos. Lo empujaban de un lado a otro y se burlaban de él. El era evidentemente menor que ellos, más pequeño, más débil, y estaba solo; tenía una mirada de miedo y de no saber qué hacer. Estaba atrapado detrás del macetero, flanqueado por sus dos únicas posibles rutas de escape por los cinco bravucones y oculto de la vista de cualquier posible profesor salvador que anduviera por ahi rondando, velando por la paz y el buen comportamiento de los chicos humboldtianos de ese patio. Simplemente no podrían haberlo visto detras de la sombra de los árboles de ese macetero, de esa trampa para ratones, en la cual él era la presa y el árbol era un sexto cómplice ocultando a sus agresores de las fuerzas del orden interno.
Lo empujaban. Yo miraba. Lo empujaban más y se burlaban. Yo miraba. Tres segundos. Diez segundos. ¿Me voy? A cada lado lo siguieron empujando esos chicos envalentonados. Yo no los conocía. Esos cinco eran poco menores que yo quizás pero uno era bastante más fuerte que yo evidentemente... o eso pensé. Pero en fin; no tenía yo nada que ver en ese asunto. Pero por otro lado si tenía que ver conmigo todo eso. Ese niño era yo, aunque no sabía su nombre. Ese niño era mis hermanos y mis primos aunque no sabía de qué clase o sección era. Ese niño tenía miedo y alguien debía ayudarlo. En mi ignorancia de por ese entonces ese alguien que lo ayude debía ser alguien que lo conociera, según yo, pero yo no lo conocía. Sólo reconocí algo que se llama abuso de poder, algo que se apellida injusticia, algo que se quema en mis entrañas cuando lo observo y me hace querer orinar mi consternación y poner en su lugar a algún abusivo. Pero en este caso era la primera vez sentía eso y además eran cinco abusivos, claro, algo más escuetos que yo pero cinco al fin y al cabo, y el quinto era más grande aún. Por eso, tras sacar una serie de rapidísimos cálculos matemáticos y de obtener unas breves y apuradas conclusiones sobre estrategia opté por hacer lo único que un "gran" estratega puede hacer (creí yo) en tales circunstancias: me suicidé con un proverbial "a la mierda" espiritual (ya dominaba la expresión desde los tiernos ocho años creo) y fui a defender al niño desconocido mientras sentía que algo me palpitaba en el pecho y no era el corazón.
Empujé de frente al más grande. No tenía argumentos pensados pero sorprendí a todos y nadie reaccionó; nadie me conocía. Le increpé al más grande que era un abusivo le pregunté que por qué debía molestar a ese niño en lugar de a mi. El pequeño me miraba desconcertado. Yo miraba exaltado. El grande miraba incrédulo... se quedó callado. Los otros también. Luego enardecido quiso golpearme pero por alguna razón mi brazo resultó ser más fuerte de lo que él y yo pensábamos. Torcí el suyo hasta volverlo de espaldas a mi y lo empujé hacia el piso. Quedó humillado. Los demás se fueron. El más grande me miró con odio. Me lanzó esa mirada que usan los impotentes cuando se ahogan en sed y ansia de venganza pero la saben aún solo una posibilidad mediata. Me pareció todo extraño. El niño pequeño me miró y me dijo "gracias..." y no sé qué breves palabras más antes de marcharse corriendo con sus pantalones cortos y sus tirantes, su camisa blanca y su insignia, todo en su sitio. Sentí que había hecho algo extraño, algo que me traería problemas, algo que definitivamente era lo correcto y que me hacía sentir bien... algo que no terminaría ahí... aunque no me importaba, porque algo me decía que aquello no era ajeno a mi.
A la otra semana, en el mismo sitio donde ayudé al niño, cuando ya casi había olvidado el suceso, fui acorralado por el mismo niño grande y su hermano mayor. Tan mayor que lo vi y tan mayores que vi a sus varios amigos, todos por al menos dos o tres años y mucho más grandes que yo, que supe de inmediato que no escaparía y que no debía correr aunque pudiera, y supe también que no debía bajar la mirada nunca. Antes de ser golpeado recuerdo que el que me miró antes con impotencia y clamor por venganza urgente me observó esta vez triunfal y con desdén, como desde un lugar seguro y alto, inalcanzable, desde donde el espectáculo le acariciaba el rencor. Yo no sé por qué pero casi no miré a los mayores; no me importaban, ya sabía a qué venían. Sólo lo miré a él y le sonreí antes de recibir lo que me había ganado: muchos golpes y mucha seguridad sobre que siempre estaría del lado del débil sin importar su nombre, mientras la causa fuera algo que me palpitara en el pecho. Al instante el hermano del grande se cansó de mi cara de reflexivo de seguro y me molió a golpes. No requería a sus compinches pero todos me golpearon creo cuando estaba en el suelo. Los golpes no me dolieron en el alma, sólo en el cuerpo, y lo que me palpitaba en el pecho... era la pasión de mi alma. Eso nunca me abandonó. Al final me fui caminando.

Esa chica Veneno

Piero de Bennedictis dice "Te recuerdo Amanda... la calle mojada... ibas a encontrarte " (pausa) "con él, con él, con él". Continúa diciendo "son 5 minutos. La vida es eterna en 5 minutos".
Paso a recordarte a ti. Yo a ti. No sabía que desde ese dia te llamaste asi, pero te recuerdo y, claro que si, digo "Te recuerdo chica Veneno". No a la de la canción, que también me gustó siempre a mi. Nuestra vida de por entonces también pasó en 5 minutos que se llamaron colegio humboldt, se llamaron infancia, se llamaron eternidad o breve lapso en el tiempo. Me acuerdo de esa mañana gris, de aquellas otras con Jano sobre el armario de metal gris y él llorando... llorando... y todos los otros malditos riendose de el (supongo que reían de miedo). Y el profesor V también reia por dentro. Eso también lo vi yo, y nunca supe que había habido alguien más en el salón que lo notó. Pero claro; debí haber imaginado -tonto soy- que, si años después te descubrí a ti mi buena Ka, interna y profunda, que tú también obviamente lo habrías podido descubrir. Y si, lo viste reir mientras a los niños nos tocaba morir en nuestra luz de risas hasta que él se fuera y podamos de nuevo correr y gritar. Te recuerdo. Nunca levantaste el culo hasta esa posición de "culierguido" (excelente neologismo). Nunca miraste al piso con la mirada del mundo interior. Nunca te tocaron las nalgas sieteañeras ni el problema psicosocial de V ni el sonido crucial del San martín. A los hechos me remito. Te lei. Te pensé. Y sonreí. Eres tu. Claro que eres tu, y me da tanta alegría poderte leer. El tiempo pasó y luego un dia fumábamos marihuana o cigarrillos oyendo sui generis en el Club Germania, tan verde y vacio a las 9 de la mañana, pensando en el futuro menos que en el presente, conociendo esa palabra, ese nombre, el de la hermana Libertad, mientras en el Middendorf algún profesor se preguntaba donde Scheisse estábamos.
Asi que todo tan singular donde Cerati eh? Dime cantó Cosas imposibles? Esa canción me toca el hombro y me hace voltear. Por ende seguro no la tocó. Me hizo recordar igual, tu relato, en esa parte del concierto, sobre la vez que fuimos al Salonazo los dos con varios amigos... o no sé si fueron dos veces; una vimos a Cristina Rosenvinge; la otra recuerdo haber visto parte del video de Pink Floyd en el que los niños entran como borregos a una trituradora de carne gigante. Menos mal que estabas tu alli, con tu falda escocesa a cuadros rojos tipicos y lineas verdes, con pantimedias negras y tabas a lo Rambo, para recordarnos que no, nosotros nunca ibamos a caer en tal máquina... nosotros eramos eternos, aventureros y, sin que nadie lo sepa, quizás ni nosotros mismos, agua de manantiales. Un ósculo enviado por internet pierde mucho de su carga emocional, igual un hug, se convierten en palabras que apenas besan el significado. Pero igual te los mando, buena Ka, chica veneno, te sigo esperando, para reirnos un huevo.
(sobre el texto Chica veneno que puede encontrarse en el siguiente apartado: http://kojudopolis.blogspot.com/2007/12/mi-chica-veneno.html)

miércoles, 14 de enero de 2009

Dátis de cuéstion

Puedo oir el sonido de la vela al quemarse
puedo oler el veneno en tu boca al aproximarse
puedo escuchar a la paloma del parque al posarse.

Puedo ver con libertad en la oscuridad de tu casa
puedo percibir el sonido de tus párpados al cerrase
Puedo saber si es navidad sin tener que ver los regalos

Puedo saber si es carne roja o pescado lo que has cocinado
pero no me digas que te abrace jamás
porque eso ya no nace
ahora no
ves que puedo
Y derrepente, o de repente,
no lo quieres negar ya,
la culpa, qué se yo, no es mía.
Pero es muy buena pregunta la que hacías...

...Y que usted lo diga señorita
hoy en dia es muy fácil
el acceso a esa tina
que a la multitud le fascina.
Y mire lo que veremos porque...
dátis de cuéstion.

El dueño del mundo (CCB)


Anoche hice un trato
con el dueño del mundo
mientras la familia dormía
yo le pedí tu felicidad
y nunca más sufrimiento.

Parece que esa noche
mis lágrimas convencieron a los ángeles
que estaban oyéndome
porque cada vez se aleja más
la materialización de tus errores.

Porque sólo puedo pensar
que ellos querían que aprendieras a ser fuerte
y por eso pusieron a una persona así en tu camino.
Es cierto, hubieron buenos momentos
pero también los hubieron difíciles,
y muchos.

Bueno pues
ahora tienes el futuro en tus manos
y ruego cada vez que puedo
no te equivoques de nuevo.

No me importa aceptar mi soledad
por cuanto tiempo sea
a cambio de fuerza
en un momento decisivo.
Y creo que la tuviste en estos días.

Pedí que tus sentimientos se aclararan
pedí tantas cosas que nunca podría darte yo.
Por eso el trato con esta Persona
que cada vez estoy más segura que existe.

El dueño del mundo
estuvo esa noche conmigo
y tu ni te lo imaginabas.

(escrito por la poetiza mágica alrededor de 1996)

Musa, yo no sé


Hoy se escribe quizás
el último poema en mi mente
pues mi musa adorada
yo no sé si seguirá presente.

Le he declarado mi amor
se lo dije con palabras torpes y dementes
mas yo no sé si ella correrá asustada
o si me de un beso tibio en la frente.

Yo no sé. Yo no sé
si la musa amará al poeta eternamente.
Si la belleza quisiese a la canción
acaso interminablemente
Yo no sé qué tipo de versos nacerían
para hablarle a mi corazón ausente.

Desesperado aguardo de mi musa,
adorada pasión,
la respuesta
en su verso alado.

Si me querrá más
si es que me amará como ninguna.
Si me querrá menos
y ya no querrá ser de mis sueños.
O si se alejará
tan callada como la Luna.

Pedro y el general

"Me apesta tu cara"- dijo el general ante la mirada atónita del pobre brigadier. Luego prendió un habano y se acercó a la ventana. "Estos indios de mierda han nacido para matarlos..." - masculló. "Si uno se vuelve un poco concesivo pierden el respeto por la autoridad. Se olvidan que en este pueblo de mierda soy yo el que da las órdenes".
Pedro seguía escuchando en silencio, desde la esquina alejada y segura de la habitación, mientras el general vociferaba más pestes contra los hombres y mujeres que trabajaban en los campos de trigo. Recordó a su madre. Ella se había quedado esa mañana frente al portón de madera quemada, viéndolo irse por el camino de los sauces con dirección al cuartel. De pronto notó que se había quedado perdido en aquellos pensamientos y que ahora el general se encontraba volteado hacia él, con una mirada penetrante en los ojos negros y malhumorados, esperando de él la respuesta a la pregunta que no había logrado escuchar. Pasaban los segundos como pesados bloques de hierro caliente, arrastrados por el suelo terroso de su inquietud creciente.
"¿Y bien?" - preguntó el hombre uniformado con irritada impaciencia, quedándose nuevamente en silencio, esperando. Pedro respondió temerosamente, sin saber lo que hablaba, - "Si mi general... es como usted dice...", y permaneció angustiado entre los muros de su inseguridad, mientras el general se sentaba en el gran sillón marrón oscuro de su despacho, detrás del escritorio inmenso, delante de la ventana inmaculadamente transparente, limpiada por otro Pedro temprano esa mañana.

Poesías ocultas




hay lugares cotidianos, personas comunes, frases conocidas, situaciones habituales, posiciones corporales naturales, paisajes típicos, películas de bajo presupuesto, calles sucias e infinidad de otros sitios en donde se puede hallar oculta la belleza, disfrazado el sentido, mimetizada la poesía o simplemente la conversación filosófica pendiente sobre metafísica y algunos colores del cuadro inconcluso del existencialismo... En esos lugares el instante preciso en el que una cámara puede robar una muestra de estos sentidos e ideas es vital y no hay que dejarlo pasar sin el merecido respeto y la apropiada concentración de sensibilidad. No depende del poeta detras del lente, ni del poeta observando la foto lograda, la poesia existe desde ya, aunque nadie la vea o la lea. Pero si se la ve es mejor, porque late no sólo ella, sino el que observó, el que observa y el que observará. (jose cuervo: http://fractalesdelsilencio.blogspot.com/ )

sábado, 10 de enero de 2009

No escucho nada


¿Qué ha pasado?
No escucho nada.
No siento la piel de la palma de mis manos.
No logro saber si el cielo se esta moviendo o soy yo,
dando vueltas en mi interior.

¿Qué ha pasado?
No escucho nada.
No me duelen las llagas
mi perra no deja de mirarme
como abatida
como esperando que vuelva a hablarle
sin mi voz
con mi voz
Y, aunque le hablo y la miro,
sé que no lo hago
sé que sólo la miro, como dormido.

¿Qué ha sucedido?
¿He despertado o me he quedado dormido?
sintigo...
sinmigo...
que hasta mi perra se entristece conmigo
cuando recuerdo tu ombligo.

jueves, 8 de enero de 2009

Frases encontradas

Frases encontradas en algún lado del mundo escrito:

Siempre se tiene 20 años en un rincón del corazón. (de acuerdo)

Vejez: empezar a ser más joven que el cuerpo. (puede ser)

Vejez: momento a partir del cual el espíritu femenino requiere maquillaje. (en desacuerdo)

La información sólo es tan válida como su orígen. (si pues)

La religión se ha usado para llenar los huecos que la ciencia no comprendía. (???)

Vuelan los que pueden volar con la imaginación. (también)

En mis manos se posó su aliento


En mis manos se posó su aliento
y el delicado aroma de su cuerpo.
Desbordándose la ternura
en cada beso que prodigaba
en cada mirada que desplegaba
caía el amor rendido
desperdigado por todo el cuarto
empapando de anhelos salpicados
todo cuanto había
y yo me hacía pequeño
ante tal antojo de su hermosa naturaleza.

¿No quedan ya más pájaros cantores? - preguntó princesa
No mi amor, se han marchado enamorados
a trinar el amor encandilado
que de tus labios escucharon.

Silencio. Sonrisas. Te amo. me besaste un instante
y luego volvimos a amarnos.
Eres el encanto, el sueño, la pasión de la dulzura
y el feliz habitar del amor en nosotros,
amantes y cómplices ensimismados.

Vigilia dormida


El tiempo pasa
los autos en la ciudad
los transeúntes.

El Sol sale
una y otra vez.

La noche
llega y se va
llega y se va.

Nada hay que evite a las olas moverse
Y entre luz y tiniebla
entre voz y mirada
entre cuerpos y contactos
me hallo solo en el aire
extraviado
perdido desde no sé cuándo
y el sitio en el que reparo
no sé si es el mundo verdadero
o falta ya poco para poderme despertar.

¿Escribo aquí desde el mundo
o sueño en un lejano lugar
que soy uno que teme no volver a ser
cuando el que sueña culmine su dormitar?




Me quedé para siempre junto a ti


Un dia clave
las flores aquellas a las que llamas tu cabello
me obsequiaron sedosas su espléndido aroma

Y al alzar tierna mi paloma el vuelo ya eterno
vi bajar el agua dulce
que discurre entre tus suaves senos
hasta mojarme la frente
como lloviendome tus besos.

Alzando la mirada al cielo
ví que estabas tú
Y de tus ojos ví amanecer
mi primer y último dia
y después de eso...
después de eso no me acuerdo de nada...
y me quedé para siempre junto a ti.

Rosa transparente


Despertaste, suspiraste y sobaste tus párpados hermosos y suaves. Estuviste desnuda en el baño y cepillaste tanto tu lengua como tu dientes (a ti te parece extravagante e inevitable). Volviste al cuarto y no la viste; pero ahí estaba, una rosa transparente que dejé para ti en tu cama. Yo desde lejos estaba pensando, mientras tú en silencio te vestías para ir al trabajo y el sol iba saliendo, cuánto ya te he amado y cuánto te voy a seguir amando...

A veces me impresiono y me pierdo
por hallarte de pronto tan hermosa y sutil.
Me quedo admirando callado y pensando...
Tu hermoso ser
tu campo empapado de besos, tu piel,
tu magia y tu poder
¿Me habrán desarmado ya?

"Todo a su tiempo" - pienso.
"mucho tiempo"...
... y la besé.
Casi no pensé...
pero si no...

Ahora tú.
Ahora yo sé que te gustan las rosas melón
y tu sabes ahora
cuánto me gusta tu luz.

Te diré cómo eres

Te diré cómo eres cuando no estás presente
y te siento lejana.

Eres hermosa
como un beso de amor que se escapa entre las sombras
y de pronto ilumina toda la vida.

Eres brillante
como el Sol de un cuento de verano
en el que el amor salvaje y apasionado
te da fuerza para que un corazón se queme espontáneamente
al presentirte llegar.

Eres dulce y tierna
como la primavera en flor
como los pájaros al vuelo
y el sueño inspirado por tu embrujante y querida voz.

Pero sobretodo eres tan lejana
amor ausente
que anda en mis mañanas
se acuesta conmigo de madrugada en la tibia cama
y me sigue casi siempre
cuando intento encontrarte
y no sé si ya estás por llegar.

Exámenes, hambre y dinero

Me hubiera gustado tanto no estudiar para exámenes
ni tener que ganar lo que llaman dinero.
Yo quería caminar,
respirar tanto el aire
como alegría y risas me encontrara en cada rostro.
Leer por siempre y no tener eso del hambre...
ni yo ni nadie...
que nadie lo tuviera.

Amar,
mirar cada instante a papá y mamá,
a mi hermana cerca del mar,
a mi amada zil en todo lugar.

Yo quería filosofar,
inventar todo lo que faltaba
junto con mentes de hombres y mujeres
que sólo disfrutaran pensar.

Poemas,
cantar,
Dios resuelto,
mucho verde,
y ciencia que lograr.

Hmmm...

miércoles, 7 de enero de 2009

Campesino de sangre

Es una necesidad. Si. Y la sangre la hay. Si. Me pongo una via endovenosa pero directa en la arteria, no en la vena. El flujo es caudaloso. Sale como un chisguetazo rojo (a diferencia del lento fluir de la sangre oscura venosa). Y bueno. Conecto la via por un lado a una arteria, puede ser la braquial o la radial (la radial duele más), y el otro extremo de la via lo coloco en el polo proximal de mi modificado lapicero Faber Castell, punta gruesa (ex color negro o azul - la verdad no recuerdo - ahora color blood). Y empiezo a ver la sangre fluir, desde el brazo, a la via de plástico flexible delgado y transparente, luego al cuerpo del lapicero, a su punta y, finalmente, al papel.
Como digo: sangre, la hay. Pero no siempre ocurre que se me ocurre algo bueno en qué utilizar la sangre. Y la sangre me la tengo que sacar de todas maneras. Es una sangría sobre el cuaderno. para llenar las páginas. Para vaciarme de elementos. Yo soy su medio de pintarse sangrados en un mundo secreto, pero menos olvidado que mi sistema dual de sueños interno-externo. Y necesito escribirlo, inventar algo bueno que sea digno de contarse, de escribirse, para salvarlos, para liberarlos y que se muevan libremente fuera de mi mente, respirando el mundo free. Pero a veces no lo logro. No logro un inspirado pensar y me engaño al escribir ordinarios textos como este, que sólo sirven al fin fisiológico de hacerme una sangría terapéutica, que libere mi presión mental, aunque no sirva al fin de crear entes alegres y dispersos con forma de versos longevos y risueños. Escribo asi, al borde del desmayo ante el sueño, pedazos de nada, basura en palabras sin esperanza alguna de siquiera merecer más de una lectura. ¡Qué vil sequedad que viene invadir mi campo! ¡Qué vil sequedad que viene a arruinarlo echando a perder los sembríos, dejándolo todo arruinado! Campesinos tantos hay, pero no todos saben cosechar como es debido. No es suficiente el campo donde poner el ser sembrado. Se necesita agua. Agua del Señor que riega el mundo. Agua del Señor que riega las arterias de los campesinos y sus venas. Campesinos los hay tantos. Pero no todos saben cosechar... y peor los brutos cuyos cultivos se estropean al no saberlos ayudar uno, a que puedan con éxito su propósito existencial alcanzar, aunque se nos atiborre la sangre.

Foco


Me quedé mirando fijamente una bombilla de 100 watts encendida. Al poco rato cerraba los ojos y el mar oscuro que percibía mostraba en el centro el rombo luminoso, incandescente, fosforescente, iridiscente y palpitante. Dentro del rombo distante estabas tu.

Lobo estepario fuera de la estepa

Me abrió la puerta un pájaro suave y blanco
que al cielo enseguida voló al notar mi presencia...
se fue de prisa.

Ligera brisa se aplastó fresca a mi silencio.
Piel desnuda y blanca echóse sobre mi
Y no marchó más por los mágicos cielos
y hace tres noches desde esa dia que no sopló más el viento
Y recién ahora tuvo que volver un rato
a realizar su trabajo de voz de cielo,
a soplar suspiros sobre los prados
o a añorarme a mi también, quizás;
puede ser.

Al rato se abrió la nube que me venía siguiendo
silencio, blanco el vestido,
misterio su aroma, prendido en su cuerpo
el pedacito de lluvia que andaba chorreandose en el camino
sin ruido alguno que alcanzara mi oir o... no sé.

En fin; se trata de lo siguiente:
la forma de dar beso a una mujer varía
varía según el dia
y qué sienten a cada lado cada piel
cada labio
cada preso del espacio besado del tiempo.

Yo, olvidado de una olvidada que desató sangre de piedra en mi ser,
no recordaba eso mirando sólo el pasto y su rubia pequeña margarita.
Al ver la nube a mi lado
de susto no sufrí más de un segundo
pero luego se abrió desde dentro
y el sentir mis latidos perdidos me dio vida nueva al instante
y sentidos y pensamientos distantes, y frio en la piel también.

La vi a ella.
Se quedó al lado del disfraz de nube tendido sobre la cama.
Me besó.
Recordé enseguida su aroma
su piel y la mano de paloma amada en mi cara,
tocando mi alma pelada.
Recordé su linda luz, su voz tenue y alegre.
Me ama, exclama el Sol.
Es la voz.
Es el Sol.
Es Jaci que viene a mi pecho desierto
y nace un lobo que ya no muerde
que ya no hiere
que lame satisfecho
tus besos perfectos.

domingo, 4 de enero de 2009

Herido al viento


No puedo levantarme
me has herido
mi alma es el mar
pero mi corazón
es mi barco partido.

Perder el conocimiento.

¿De qué manera suspiro cuando te contemplo?
En forma de silencio
en forma de inevitable y vehemente silencio
contemplándote
cual constelación en el firmamento.

¿Qué color tiene el aire que nos separa
cuando me quedo quieto y callado
y te pongo cara de quererte adosar otro beso?
El color de la distancia que se hace corta
el color del universo perplejo que se vuelve secreto
se vuelve solo nuestro
y se convierte en la nova hirviente entre tus muslos violentos.

Y así, tan vestido como el clamor de tu vértice con su mata invertida
me acerco tan leve a tu mirada
y me hallo cálido y perverso;
perverso por tu dulzura pero tan maravillado
que al fin y al cabo solo tengo un instante disperso
en el que aún me domino
antes de tocarte
y, tras el beso, perder el entendimiento
perder el conocimiento.