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sábado, 20 de junio de 2009

eugenia llora (p.s.)


encuentra de pronto una vieja cuartilla, la copia de un antiguo romance popular checo. Lee el texto y llora (¡Tan pronto!):

Un pinito verde
en algún lugar del bosque,
un rosal también, perdido
en algún jardín;
has de saber, mi alma,
que han sido elegidos
para echar raíces en tu tumba
y crecer sobre ella.
Dos potros negros
pacen en la hierba de la pradera.
Regresan a la ciudad
brincando alegremeante.
Irán al paso
a tu funeral.
Tal vez, tal vez mucho antes
de que las herraduras de sus cascos,
que ahora veo relucir,
hayan caído.

(Philippe Sollers. Misterioso Mozart. P.38. FCE. 1a ed. 2001)

jueves, 26 de febrero de 2009

Muerte de la belleza


¿Por qué se apaga el canto del fusil?
¿Por qué ya no dispara ràfagas de metralla al corazòn el piano, el violín?
¿Por qué habrá de llenarse de polvo del suelo el pecho asmático
y manar sangre de la boca, versada fuente de ideales y bondades?

¿Por qué habrá de llenarse de polvo
el dibujo ilusorio del sueño,
el amor apasionado y entregado,
la ilusión de uno de los mejores seres humanos?

Golpea la marea del viento
el rostro cubierto por franela
de un ángel de corazón muerto
de un hombre con alas blancas y ensuciadas
por la traición del asma, la bala , el miedo y la ignorancia del campesino
por la desilusión,
o la fiebre reumática, o por otro asesino huidizo y blanco...
atormentado, sensible,
él mismo.

Golpea la lluvia inclemente el rostro descubierto
mirando al cielo
mirando a Dios lloviendo, besándolo en el último momento con sus lágrimas de Cielo
Cae la cal sobre el rostro del ángel,
entre tantos rostros comunes y corrientes
y las gotas de lluvia limpian,
cual besos del Señor,
la cal y la afrenta, la sangre vertida de la belleza...

Pero nada limpia el sueño enamorado
de un futuro mejor
de un mañana solidario
de las manos juntas de mil hermanos
que juntos han luchado

Pero nada limpia el amor apasionado
la ilusión, la causa ni la voz de uno de los mejores seres humanos
de la faz de la Tierra
de la faz de la historia
de Latinoamérica, de Europa, ni de mi corazón.

Muere la belleza excelsa,
en una quebrada sucia y polvorienta de Bolivia
en una fosa común de Viena
en el fondo del nudo de mi garganta, que aún más aprieta.

Muere en el fondo de mi corazón
la belleza excelsa.
Se detiene la sangre
se detienen las notas
se detienen las balas
la tinta en las páginas rotas
se detienen el cansancio y la lucha
y los mil pentagramas de mi mente
mas no mi ilusión, mas no mi esencia, jamás mi ser...

Se detienen las notas
se detienen las balas
y más allá
almuerzan los idiotas
y, por largo tiempo,
ya nada importa...
Ernesto ha muerto
al igual que murió Wolfgang.
Mi corazón se acongoja...
Mi corazón se acongoja...
y por un instante siento
que yo también he muerto...
hace tanto tiempo.

domingo, 15 de febrero de 2009

Soledad

Aires cargados de melancólicos silencios ingresan por la ventana de la nada
buscando, quién sabe,
si mitigar o alimentar
estas llamas heladas, estas lenguas de fuego azul,
que consumen, desde dentro,
las fibras mansas de mis sentimientos
las mareas verdes de caña al viento de los campos de mi alma.

El instante mismo de la explosión de mi llanto interno
se confunde entre el bullicio y la consternación
de mis gritos inaudibles
y no poseo más
esa extraña y dulce paz
que vivía en mi subconciencia.
Me cautiva la sensación
de desconocida procedencia
que me hace callar
y, aún así, me obsequia
con la calma de los habladores
despues de orar interminables oraciones
y me cansa la apreciación de un dia gris y lluvioso
que se muestra cual canción
ante la soledad de mi mansión de Chama...

No hablo de la casa blanca de Chama...
sino de la casa blanca de mi alma,
oculta en la bruma del parque,
frente a la casa blanca de Chama.
Habito yo solo
este cuartito humeante y pensado
albergue de mi pasado
donde abandono el cuerpo a mi futuro
y se pierde la mente presente y errante
al deambular bajo el Sol
por praderas en flor
más aún así, en soledad
más aún así, en soledad.

miércoles, 7 de enero de 2009

Lobo estepario fuera de la estepa

Me abrió la puerta un pájaro suave y blanco
que al cielo enseguida voló al notar mi presencia...
se fue de prisa.

Ligera brisa se aplastó fresca a mi silencio.
Piel desnuda y blanca echóse sobre mi
Y no marchó más por los mágicos cielos
y hace tres noches desde esa dia que no sopló más el viento
Y recién ahora tuvo que volver un rato
a realizar su trabajo de voz de cielo,
a soplar suspiros sobre los prados
o a añorarme a mi también, quizás;
puede ser.

Al rato se abrió la nube que me venía siguiendo
silencio, blanco el vestido,
misterio su aroma, prendido en su cuerpo
el pedacito de lluvia que andaba chorreandose en el camino
sin ruido alguno que alcanzara mi oir o... no sé.

En fin; se trata de lo siguiente:
la forma de dar beso a una mujer varía
varía según el dia
y qué sienten a cada lado cada piel
cada labio
cada preso del espacio besado del tiempo.

Yo, olvidado de una olvidada que desató sangre de piedra en mi ser,
no recordaba eso mirando sólo el pasto y su rubia pequeña margarita.
Al ver la nube a mi lado
de susto no sufrí más de un segundo
pero luego se abrió desde dentro
y el sentir mis latidos perdidos me dio vida nueva al instante
y sentidos y pensamientos distantes, y frio en la piel también.

La vi a ella.
Se quedó al lado del disfraz de nube tendido sobre la cama.
Me besó.
Recordé enseguida su aroma
su piel y la mano de paloma amada en mi cara,
tocando mi alma pelada.
Recordé su linda luz, su voz tenue y alegre.
Me ama, exclama el Sol.
Es la voz.
Es el Sol.
Es Jaci que viene a mi pecho desierto
y nace un lobo que ya no muerde
que ya no hiere
que lame satisfecho
tus besos perfectos.

domingo, 4 de enero de 2009

Perder el conocimiento.

¿De qué manera suspiro cuando te contemplo?
En forma de silencio
en forma de inevitable y vehemente silencio
contemplándote
cual constelación en el firmamento.

¿Qué color tiene el aire que nos separa
cuando me quedo quieto y callado
y te pongo cara de quererte adosar otro beso?
El color de la distancia que se hace corta
el color del universo perplejo que se vuelve secreto
se vuelve solo nuestro
y se convierte en la nova hirviente entre tus muslos violentos.

Y así, tan vestido como el clamor de tu vértice con su mata invertida
me acerco tan leve a tu mirada
y me hallo cálido y perverso;
perverso por tu dulzura pero tan maravillado
que al fin y al cabo solo tengo un instante disperso
en el que aún me domino
antes de tocarte
y, tras el beso, perder el entendimiento
perder el conocimiento.

Soy tuyo (Calamaro)


Me gusta desarmarme arriba tuyo
me gusta demasiado ensuciarte
besar tu flor, inmediata,
besarte atrás y adelante.

Me gusta tanto que me encante,
que quiero hasta la locura,
desarmarme en el vaivén de tu cintura,
y remar sobre tu espalda y naufragarte.

Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón que es tuyo,
y como cada pensamiento mío es tuyo,
soy tuyo.

Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón que es tuyo,
y como cada pensamiento mío es tuyo,
soy tuyo.


viernes, 2 de enero de 2009

Hijos

Alegrías, juegos, lágrimas...
gotas de lluvia sobre claro dia.

Brisa templada, suave...
Sol bañándolo todo
abrazándolo todo...
Cascabel sonando todo el tiempo...

Ángeles tibios caminando
fuertemente
suavemente
Pequeños seres de mi alma
aliento de mi existencia
no alejen de mi esta luz
que baña mis dias
y acompaña mis noches.

(escrito por mi madre alrededor de 1996)

jueves, 1 de enero de 2009

Si tengo la piel de tu abrazo

Si tengo trepandome acaso
la piel de tu abrazo impaciente
y luego tu cuello despacio se izara
hasta rozarme la frente

puede que se forme derrepente
de mis labios suavemente presionados
el contorno exacto en tus pechos
del designio más urgente
de mis besos enamorados.

puede que te adore entonces desde siempre
como antes te ocultaba inclemente
y aplastada tu espalda en mi vientre
me vuelvas de nuevo impaciente
mientras desciende tu parte de atras
y restriegas en mi tu ondeante espinazo.

Si ries más de un segundo al verme
y se te pierde en silencio la mirada
si no respiras y apenas notas esa suave corriente
es que quizás yo te amé siempre
y tu me encontraste tras buscarme desesperada.

Si me besas como antes
y no recuerdas que ya antes lo hiciste
Si me adoras como nunca antes
y no sabes por qué antes no lo hiciste
es que gozas ese instante
y es que empiezas a adorarme.

Y puede que no pregunte dónde
y tampoco pregunte a qué hora
Simplemente tu vendrás
y dirás que me amas ahora
y un ruego callado tendrán
tus ojos lejos al mirarme
pues tu sólo de mi anhelarás
que mi corazón con amor te llame.

Poco a poco tu te acercas
a mi rincón desconocido y excitante
y fluye esta sangre que mezclas
con sudor y alientos amantes.

No me hables de tu ilusión
Tu sueño lo vivo en todas partes.
Yo sé lo que tu sientes
y lo que quieres es lo que yo quiero darte.

Tu luces mi pasión
Yo anhelo que tu me calmes
No escuches ese temor
Ya no creas que debes callarte
Oye... es asi...
Yo te a eme o.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

¿Qué le dijiste al tiempo?


¿Por qué te fuiste?
¿Regresarás?
¿Volveré a verte?
¿Te reconoceré entre los cabellos canos y la mirada añosa?
¿Cómo sabré sacarte del olvido de la memoria?
¿Cómo me encontraré y salvaré mi imagen de entre tus recuerdos callados?
¿Cómo me encontraré...?
¿Cómo te recordaré que tú sí comes uvas?

Tú dijiste que el tiempo te llamó a su lado...
¿Qué le dijiste?
¿Que se regrese con la memoria
y que no le ponga nombres ni rostros a los años?
¿Que tú eres libre
y que tu piel no tiene por qué mostrar el paso del viento?
¿Qué le dijiste al tiempo?
¿Que tus pies en la arena lo pueden esperar siempre
y que se detenga cuando llegue
en lugar de llevarte rápido a otro lugar del mundo?
¿Qué le dijiste al tiempo?

grifo nocturno

Está claro que te ví
te miré
que me quedé observándote
que me quedé callado.

Está claro que me miraste
no dijiste nada
no moviste ni un dedo
ni titubearon tus párpados.

Está claro que fuimos despacio,
acercándonos,
reduciendo la distancia que había entre los dos,
mirándonos desde lejos
en aquella estación de gasolina esa noche.

Yo te amaba.
Está claro.
y aún te lo escondía.

(grifo del niño. Febrero 2007)

una belleza secreta que te saca el hematocrito


Mi querida Yuyú, en mi vida siempre he sido muy patero y a la vez sociópata. He logrado fungir de superfluo cuando en el fondo sólo soy profundo y sentimental. Y se han dado oportunidades en que mi excesiva e inoportuna profundidad me ha hecho renegar por mi falta de superficialidad. Tengo una innegable cuota de racionalidad y lógica en mi modus pensandi pero nunca he logrado desligar el ser apasionado que habita en mí y que se puede pasar horas mirando la yema blanquecina de una hojita de césped, con su virginal doblez invitando a cualquier sentimental a acariciarlo o delinearlo con la punta de los dedos. A la vez convive en mí un sujeto ruidoso, estruendoso, impaciente y muchas veces acusado de vanidoso (muchas de esas veces de seguro con toda razón; ya sabes, la vanidad es el más viejo talón de Aquiles del ser humano y la principal arma del famoso diablo, anatema de Cristo, el ideal del hombre). Yo tengo un abanico de fortalezas y debilidades como todos, y otro tanto de peculiaridades personales que no he logrado aún categorizar como buenas o malas. Entre éstas últimas reside una inevitable tendencia mía, invariablemente adictiva, que consiste en la perpetua búsqueda de lo que yo llamo, en un sentido muy propio y personal, "la belleza". Yo soy un devoto perseguidor de ella. Advierto en mí la inevitable condición de buscador desahuciado de la belleza, y soy el que soy en el fondo, el verdadero yo, gracias a esta diaria necesidad mía de abocarme a surcar los caminos de mis días dando saltos desesperados, de un punto a otro, en los cuales encuentro esta belleza referida, la cual me es tan necesaria para, literalmente, poder respirar. Yo he oído hablar de cazadores de caracoles, de caminantes de la playa del amor, de habitantes de buhardillas ocultas e incluso yo mismo he experimentado los apasionantes devenires de mis épocas de domador de miradas, de catador de labios, de descifrador de códigos encriptados en lágrimas sangradas y en sonrisas ofrecidas por aquél que se hace con la bendición de enamorarnos el alma. He procurado leer entre líneas las calles y nunca dejar de atender a los que me hablan en las madrugadas cerca del suspiro metafísico. Como contraparte también he sido experto en hablar y hablar hasta el punto de parecer desvariar y confundir a mis interlocutores o a quien sufra o se deleite (sí; hay algunos) con mi ir y venir, mientras hablo perdiéndome entre las ramas y el follaje de las palabras que me raptan. ¡Mira! Justamente es eso lo que me está ocurriendo ahora mismo. ¿Me encanta hablar? ¿Aunque sea cualquier huevada? Yo creo que no. Pero sé que corro el riesgo de que lo parezca. Alguna vez mi eternamente amada Liz me dijo que yo escribía cartas demasiado largas. Lo sé. Sólo lo hago cuando siento que quiero a quien se las escribo, quizás sin considerar que generalmente a casi nadie (a mi tampoco) le resulta inmediatamente interesante leer un texto extenso. Pero soy desconsiderado y escribo no solo para ti, sino también para que las mismas palabras que escribo puedan vivir una existencia física, impregnadas en un manto blanco, en lugar de sufrir la condena de nunca ser rescatadas del limbo del silencio y la invisibilidad. Bueno. Tanto preámbulo. Sólo quiero decirte que cuando me sentí en confianza suficiente, como para atreverme a aburrirte con la confesión de mi obsesión por "la belleza", fue para tener argumento con el cual brevemente explicarte que para mi dicha belleza no consiste en la estética de una anatomía humana meramente, ni en la genialidad de una obra o acto artístico per sé, mucho menos en la antología social de selectos cánones de belleza por los cuales suele señalarse que algo es "bonito" o "bello". Para mí "la belleza" es un pájaro al vuelo desafiando al infinito, es una bebita negra amada por unos padres adoptivos rubios o viceversa, es un hombre muriendo por un ideal, es una mujer universal llamada madre, es un beso desprendido del silencio de un amor recién nacido cerca de un precipicio sentimental, es una infinita sabana de arena en el desierto, son las connotaciones de algunas frases que pueden constar de tres o cuatro palabras y sin embargo encerrar una mística de vida, una verdad universal, son una palma femenina y una masculina unidas, empapándose con el llanto de un cielo desconsolado, es la presencia de Dios en las piedras de los ríos y la adoración del hombre por Él, frecuentemente esbozada en la música barroca... Judith... son muchas cosas más, como éstas, y ya no quiero extenuarte con mi interminable capacidad de citar más y más ejemplos... Pues bien. Simplemente cosas así, situaciones así, sucesos y fuerzas delicadas que acaecen secretamente en las piezas cotidianas de un dia cualquiera, son lo que yo busco para poder respirar con los pulmones del alma y así no ahogarme en la metálica sonoridad de lo superfluo y mundano, de lo fatuo y lo material, de lo intrascendente y lo perecible, de lo que brilla con un radio de alcance finito y que siempre se circunscribe sólo a lo que los sentidos de la visión y el tacto pueden corroborar por medio de su limitada mecánica fisiológica de percepción. ¿Puedes creer que todo esto cuanto he escrito sólo sirve, en este caso, específicamente para cumplir con el propósito de darte un último ejemplo de lo que también es un perfecto modo de definir lo que "la belleza" connota? Pues bien; es así. Un magnífico ejemplo más es el que yo he visto en sencillos actos de amistad provenientes de personas especiales que he conocido en la vida. La belleza está dentro de un amigo que te da la mano cuando uno no quiere que nadie toque su mano. La belleza está dentro del silencio de una amiga o amigo que te escucha y quizás te aconseja, quizás acierta o quizás se equivoca, o quizás se queda en silencio nada más, pero que definitivamente te dedica su anhelo de que todo cuanto te preocupa o consterna desaparezca... y si no desaparece... al diablo...él o ella está ahí a tu lado y no se va, aunque su cuerpo quizás tenga que marcharse, pues deja su amistad y preocupación dentro tuyo, acompañándote. Yo creo que me merezco, o bien un Óscar, por ser increíblemente hábil para decir cosas sencillas de la manera más complicada posible, o bien un lapo, por ser denodadamente dado a preferir una extensa exposición de determinada idea, en lugar de optar por una sencilla frase que resuma lo que bien puedo decir brevemente si me tranquilizo un poco a la hora de disparar palabras. En todo caso vale decir que lo anteriormente expuesto quizás pueda servirte para conocer un poco más del modus pensandi de tu buen amigo “yo”, el conocido desconocido; pero yo en realidad solo quería decirte que tu eres una gran amiga para mí porque contienes muchas de esas ocultas acepciones de "la belleza", una de las principales, tu bondad y tu calidad amical, ya sin mencionar obviamente que portas un corazón que, por una u otra razón, me ha hecho evocar más de una vez el título de una parábola cuyo contenido no recuerdo, pero que llega a mi pensamiento desde tu voz, aunque hables o no hables, haciéndome advertir en el aire la frase invisible "el buen samaritano". Mil gracias por tu amistad, tu cariño, tu confianza, y sobre todo, por tu belleza secreta.

lunes, 29 de diciembre de 2008

junio con frio

Cuando te fuiste y me dejaste la tarea de no rendirme en mi búsqueda de una palabra que defina el sentido de mi sentimiento mayor, de inmediato te añoré y vislumbré aquella palabra mágica y divina dibujada en mi corazón. No eran los poemas y ya... No eran las fotos en blanco y negro que atesoraba mi alma... Era algo mucho, mucho más precioso. Era tu nombre... Liz... y ya.
Me fui de Sao Paulo dejando tu pitita de colores en el tejado. Me fui directo a tus brazos y en la boca me dibujé tus besos con tus labios.

martes, 2 de diciembre de 2008

Te veo durmiendo


Por los paisajes azules de mis sueños te he visto otra vez en el futuro y me has parecido un encanto vestida con la piel de ayer. He visto marcas en tu humanidad, testimonio del paso del tiempo. Y, sin embargo, son estos secretos tuyos, los que en tu cuerpo busco, los que beso y acaricio, y encuentro los años que pasan, nuestros momentos dorados y sin fin, tus labios, mi amada, y una manzana en la mañana. Hoy te veo calmado, dormida como un ángel a mi lado. Tus labios están callados. Tus besos reposan aún en mi. Y yo observo los tuyos, que son labios suaves y besos tiernos, que aún están por venir.

Te conozco (Casi todo Silvio y casi nada yo)



De niño te conocí
entre mis sueños queridos.
Por eso cuando te ví
reconocí mi destino.

Cuando pensaba que ya no iba a ser
lo que faltaba de pronto vino a mi.
Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.

Cuánto nos puede curar el amor
cuánto renace tu mirada.
Te conozco.
Te conozco desde siempre.
Desde lejos

Te conozco.

Te conozco como a un sueño
viejo y bueno.
Y es por eso que te toco
y te conozco.

(Te conozco.
Conozco tu corazón y tu oreja.
Conozco tu suave calor y tu pereza.
Conozco cada centímetro tuyo
como el mar de besos con que me alegras. )*

El lago parece mar
el viento sirve de abrigo.
Todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo
y te conozco.

La única prisa es la del corazón
la única ofensa, tener testigos.
y te conozco

* Yo
Todo lo demás: Silvio Rodriguez

Girasol


Quiero rosas a mi alrededor
y quiero sangre en las paredes de mi habitación.
Los pájaros cantan por la ventana
y yo vuelvo a probar los labios de mi amor.

En el espejo ya no se oculta el dolor
porque hoy luché tres veces
y al anochecer recobré a mi doncella.

Nunca más volveré a dejarte
porque hoy el poeta resucitó.
Veo un ángel; desde el cielo me preguntó
¿Qué hiciste hoy?

Hoy hallé la flor marchita
y en un prado de pasión al atardecer
recobró todo su esplendor.
Hoy hallé mi girasol.

Siempre


En tu cuerpo de Sol
se encuentra un aroma que yo percibo
y que me invade el alma y la noche
me arranca del cuerpo la razón
y me devuelve el entendimiento.

Paseo el tenue tacto por tu piel caliente
y se me quedan impregnadas de ti las manos,
y ya solo se asi
que eres mi principal verdad
y que me queda tan sólo el aire que respiro
que para mi es tu perfume íntimo.

No puedo hallar mayor luz - cuánta! -
que la que tu oscuridad despide
ni calor más quemante - es cierto -
que el de tu puerto al quererme dentro.

Yo encuentro en tus besos
una inocencia excelsa e inigualable
que me hace sentir que hay por nacer
una dulzura inquebrantable
y un amor imperecedero
como el que en los corazones nuestros
nos ha sembrado el ser único y divino,
el vencedor de la eternidad.
Te amo como en la palabra "siempre".

domingo, 30 de noviembre de 2008

Las Manos (j.watanabe)

Mi padre vino desde tan lejos
cruzó los mares
caminó y se inventó caminos,
hasta terminar dejándome sólo estas manos
y enterrando las suyas
como dos tiernísimas frutas ya apagadas.

Digo que bien pueden ser éstas sus manos
encendidas también con la estampa de Utamaro
del hombre tenue bajo la lluvia.
Sin enbargo, la gente repite que son mías
aunque mi padre multiplicó sus manos
sólo por dos o tres circunstancias de la vida
o porque no quiso que otras manos pesasen sobre su pecho silenciado.

Pero es bien sencillo comprender
que con estas manos
también enterrarán un poco a mi padre,
a su venida desde tan lejos,
a su ternura que supo modelar sobre mis cabellos
cuando él tenía sus manos para coger cualquier viento,
de cualquier tierra.

Mor we can die in that yaris


Una mañana me desperté en la casa de mi Li adorada. Había dormido en la cama de Mara y ésta con Prisci, juntas en la cama que Prisci heredó de Sonita, cuando ésta se fue a vivir felizmente casada con su Miguel Àngel. Era sábado a eso de las siete y cinco de la mañana. Mi reina me avisó que ya se iba a trabajar y yo me levanté para asearme rápido en el baño. De ahí salimos en su carro sin haber desayunado (a esa hora no hace hambre y la costumbre médica desde hace años es: despiértate, báñate, vístete, ándate a trabajar rápido sin desayunar… ya después habrá tiempo para eso…quizás a eso de las once). La mañana era gris y fría pero habíamos descansado y sobretodo mi Li estaba despejada y tierna a pesar de estar algo apurada. Yo tenía que ir a Cimedic para verme con Rufus y luego ir a Dipsac a entregar informes de tomografías. Pero era muy temprano cuando mi Jaci llegó adonde debía bajarme. Le dije para ir a su trabajo y así podríamos seguir juntos durante el camino y quizás, si estando allá veía que tenía un ratito libre, podríamos desayunar algo ligero. Así yo conocía su nuevo trabajo y la acompañaba mientras llegaba la hora de irme al mío. Mi Jaci dijo que si y manejó intrépidamente, como cualquiera cuando está apurado y se convierte al volante en uno sólo con el auto. Mi jaci era una Jaciyaris surcando con destreza y rapidez las calles de Pueblo Libre. Yo me intranquilicé un poco en algunas esquinas por las maniobras audaces de mi Li. Es que yo aún no la había visto manejar apurada… solo tranquila. Cada vez que yo manejaba me decía “no vayas tan rápido”. Esta vez ella era una intrépida piloto de auto raudo que sonreía hermosa con sus lindos labios y que estudiaba concentrada la pista y el tráfico con su mirada atenta. Yo callado…sonriendo a veces…diciendo en mi mente “mierda mierda mieeeeer… biuuuuf” y poniéndome orgulloso de ver que mi Li era, manejando así, simplemente estupenda. Me sentí feliz de ver que ya no era una tímida novata al volante... ahora era una novata capa y segura de si misma. Me dio mucha alegría y miedo descubrir eso esa mañana. Luego llegamos a su trabajo y al poco rato salió de nuevo y desayunamos en una cafetería cercana. Café, pan y huevo frito. Un jugo de piña y leche para el café. Por alguna tontería que no recuerdo peleamos. Seguro fue mi culpa. O quizás fue suya. No sé. No importa creo. La cosa es que mi mañana fue hermosa sólo porque estuve a su lado. Aunque peleamos, y eso fue triste o molesto, seguramente esas son cosas que pasan… lo importante es que no pasen todo el tiempo. Lo importante es saber que siempre uno de los dos, o los dos, en una pareja, se equivocan y hieren o maltratan al otro sin querer y sin darse cuenta muchas veces. Eso no significa falta de amor… solo… falta de tolerancia en el amor y mal genio… otras cosas negativas seguro. Yo solo quiero estar junto a Jaci… hacerla feliz por siempre... hacerla reír… que sienta que yo estoy aquí en el mundo… en su vida… para protegerla, cuidarla, quererla y mimarla, y sobre todo, estar a su lado en las buenas y malas, aunque con ella a mi lado, en realidad no hay malas, solo estupendas. Esa mañana fue bonita al final de cuentas… y tomé tres fotos.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Conocì a Picasso


Conocí a Picasso en un libro de imágenes de mi padre. Sus trazos geométricos y arbitrarios se asemejaban a las concepciones mentales de las esquinas y ángulos de las paredes y escaleras de la casa de mi familia, mezcladas con la palpitante imagen mental de las imperfecciones fabulosas del paisaje vislumbrado en mis innumerables sueños diurnos. Cuando caminaba vestido en pijamas los domingos por la mañana, enfundado en mis pocos años, iba pensando, a lo largo de los corredores múltiples que el mundo me anteponía, en mi vida de solitario pensante inmaduro. Yo creía ser sociable por dentro y temeroso por fuera cuando el mundo soleado de la gente tocaba la lluvia adorablemente melancólica de mi interior. Buscando un camino seco de dia mi voz interior cuidábase de no mojar la vida del prójimo con mis garúas existenciales.


Conocí a Van Gogh en los libros de pintura de casa. Los descubrí a corta edad. Los trazos eran maravillosos, tristes, vivos y moribundos a la vez. El alemán de las leyendas, a los inofensivos zehn jahre alt, era inescrutable para mi. ¿Por qué amó a alguien que lo dejó morir? ¿Por qué se cortó la oreja si sin ella seguía sufriendo? Los girasoles, las barcas de pescadores en la arena, la iglesia azul que copié en una cartulina para que mi padre supiera que no sabía lo que era la tristeza pero que en realidad la sentía amigable. El hombre vendado en el rostro, la silla, los caballos y pinturas de historias desconocidas que me llevaría cinco años apenas sospechar.


El dia que supe de los nibelungos; el dia que me hablaron del inca Atahualpa y los conquistadores, el primer dia que alguien mencionó al Tribiranus; el dia que terminé de escuchar acerca del problema entre Aquiles y Héctor y aquél otro cuando me dijeron que en Perú en navidad no cae nieve... ese dia... mi padre permanecía a mi lado mirandome en silencio con una mirada que duraba ya, asi de cálida y profunda, desde que lo conoci.