jueves, 28 de abril de 2011

GETTING BACK TO MY DARK SIDE

silence is here
don't know where it was before
now it's all I notice
nothing sounds
nobody talks
i just walk through the streets at night
and night seems to never end
then sun rises
and i walk through the sunny streets.
I look through the window
waiting for her
trying to hear
but silence
silence is here
and seems that it won´t leave.

I am getting back to my dark side
I am picking up the clothes we left on the floor
your underwear
mine
your smiles
your kisses
my hands
the tenderness you forgot in my hair
is now
under the bed.

miércoles, 13 de abril de 2011

Ha llegado el momento de callarme. The time has come. No más aire por esta boca mental. No más palabras por esta mano hablante. Yo me quedaré aqui. sobre la tierra tibia. Observando el mar... el atardecer.. Recordando tu mirada azul. Pensando en tu voz imaginaria.. esa que nunca oi mas que en mi mente. Voz hecha a partir de actos, abrazos, miradas y cabellos.  Yo te pienso. Tu existes. ¿No es asi? ¿Quién lo sabe? Pero yo estoy aquí y tu ... estás en mi.

jueves, 17 de marzo de 2011

numb

always find myself in other-s crazyness, other-s loneliness, other-s wishes to destroy, and then sit and watch the sky fall all around my silence, while i continue searching my mind.


WHERE IS MY MIND... MY SKIN... THE SOUND I USED TO MAKE WITH MY VOICE.


ME HE VUELTO COMODAMENTE INSENSIBLE

INSENSIBLE INSENSIBLE INSENSIBLE INSENSIBLE. NUMB.

sábado, 5 de marzo de 2011

La liberación de Pedro (Claroscuro de Rafael)

El dijo "ego sum lux"...
la luna pálida apenas ilumina la noche del mundo

la luz del ángel que vino a liberar a Pedro es mucho más intensa que la luz que se advierte afuera en el cielo, al alba.
Está amaneciendo.
El hombre es liberado
El hombre
y el Hombre.
El poder de la naturaleza se refleja en la luz de la Luna lejana...
un poder insuficiente..
para iluminar toda la oscuridad del mundo.
Dentro de la mazmorra
la luz es mas intensa que en el más soleado de los días.
Pedro se levanta.
Suenan los hierros
Suena el viento
y respira
de pronto
libre en el campo.


Quiero

Quiero tu beso eterno
en mi pellejo milenario.

Quiero tu amor lobo maldito
en mi camino de humano estepario.

Y quiero tu panty negra desenrrollada tirada en el suelo alla por la puerta
tu sequedad mucosa en el olvido ido ido
tu piedad inexistente
y un mordisco tuyo
cada nueva mañana

And I want it... now*

















* ("now" como en "... we want the world and we want it...right... NOW!!"... ese now)

Give me

dame material de lectura oculta en tu mirada,
terreno de piel para acariciarte al alba,
dame murmullos lejanos de emboscadas de pasión
sonidos en las pisadas,
dame tu boca sorprendida,
a punto de quedarse muda,
el eco de tu risa,
la tibia suavidad de tu espalda pelada.

Dame arena.....
una pelea vieja....
un beso tierno...
y te prendo una fogata.

sábado, 5 de febrero de 2011

Fragmento

Escucho el sonido del mundo
lo escucho
rodeando mi silencio
tocándolo
impregnándolo de voces humanas y ruidos metálicos.

En el centro del silencio estoy yo
solo yo
percibiendo
maquinando
escuchando
detectando
analizando
escudriñando
concluyendo
a veces prejuzgando
desconfiando.

A lo lejos hay cosas que aparecen sobre la faz del mundo
otras que suceden ocasionadas por los demás
algunas que nunca ocurren
pero que vislumbro entre nebulosas imaginarias
como posibles formas que la realidad podria tomar.
De ser asi...
quizás sonreiría
otras veces bajaría la mirada
no diría nada.

Sucesos ocurren a diario
Como la sonrisa de una persona
la mirada errática de un transeúnte
un charco en la acera
un asesinato del que se da cuenta en el diario y del que no se logra esclarecer aún la explicación
una flor avejentada
algún nuevo y emocionante hallazgo en alguna galaxia lejana
un padre emocionado
un hijo llorando.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Imprecisas formas de arena de rio flotando diluidas sobre la corriente que las lleva al mar

Sobre las opiniones vertidas por mi colega Spano acerca del malestar o de ser prisionera del mautillus, en su blog Kojudòpolis, en la entrada http://kojudopolis.blogspot.com/2010/10/malestar-o-acerca-de-ser-prisionera-del.html, o entièndase sìndrome premenstrual, sobre lo que entiendo se trata de un eufemismo para denominar el malhumor que aqueja a las fèminas (o es a las parejas de las fèminas) poco antes de los acontecimientos del mar rojo.

A mi particularmente me resultó agradable leer las partes del texto que tocan el tema de la imprecisión y la ambigüedad, aquellas en donde se describe el rapto sufrido por la autora, el secuestro acuático que la lleva a cubrirse de penas plateadas. Me parece genial por poder identificarme con esas sensaciones en cierta forma metafísica. Aquellas sensaciones de no correspondencia me son tan familiares y sobre todo celebro las metàforas submarinas. Eso siempre de hecho. No necesito ser mujer ni tratar de comprender el sìndrome premenstrual màs allà de la teorìa. Lo he sufrido varias veces en carne ajena pero amada (entièndase mi mujer). Es un misterio que si entiendo. Tal cual lo es el fondo del mar. Y ¿se sabe? el SPM puede ser una excusa femenina para explicar el misterio. Pero creo que quizàs no es sòlo eso. No somos hombres y mujeres solamente... somos almas solitarias. Vagamos. No nos atemoriza el Mäelstrom porque què màs da… Nos llevarà al fondo sin duda, pero en el fondo es adonde siempre volvemos una y otra vez. Ya es tan cìclico el asunto que no tememos ahogarnos. Sabemos que es imposible. Somos seres submarinos y por eso nos emociona tanto cuando escuchamos hablar de las caracolas marinas. Porque las conocemos y sòlo ellas nos escuchan cuando andamos sumergidos por esos lares… y ni un sòlo ser humano. Celebro aquellos flujos de agua de rio melancólico. Celebro aquellas làgrimas inexplicables que si entiendo màs por viejo que por entendido. Porque aquellos eflujos de sensaciones y sentimientos que conducen a psicóticos arrebatos de femineidad no son màs que hermosas metáforas de imprecisiones formadas por arena en el mar. No se sabe que forma tomaràn. Llenan esta copa de melancolìa que la felicidad aleja pero que uno siempre extraña pues es una compañera de toda la vida.

Salud

Me parece bien anònimo del vino.

Hemos de libar entre las letras
hemos de libar los secretos del poeta
las muertes de estrellas
y los mares que se secaron en el pasado
que no fueron mares de amor
ni mares de sal
ni mares de sol
solo fueron mares de alcohol
y hoy
abstemio
brindo de nuevo
por tu cancion
con un cabernet savignon

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Tragadero de luz



Tragadero de luz...
Encuentra ésta su camino.
Se arrastra bajo tierra.
Se interna
se adentra...
Irrumpe en tu gélida caverna y se antoja salvadora,
el camino a la superficie,
promesa de aire,
mano samaritana,
rama de árbol que apunta al cielo

desde el oscuro silencio del olvido.



 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Desayuno en Glotons

Ese buen dia lleguè de mañana, bastante temprano, antes de las 7am para ser exactos. Bueno, temprano para ser domingo, pero en este caso no sólo era domingo. Era domingo de elecciones municipales. Yo era suplente de miembro de mesa. Esperè a las siete y veintinueve a eme para aparecerme en el recinto. Como quien no quiere la cosa entré al salòn en donde estaba asignado, esperando encontrarme con la mesa de votaciones armada y con todos los titulares presentes, listos a desearme un buen domingo tras despedirme pues no sería necesario que me quedara ya, dado que yo sòlo era suplente y ellos, los responsables titulares, se encontraban todos ya presentes. Sin embargo entré en el salón y al estar a punto de poner el segundo pie sobre el piso del mismo noté en seguida que de las tres mesas del lugar solo una se encontraba aùn sin preparar y con un patita titubeante al lado que le decía a alguién con cara de supervisor "no sè... no ha llegado ninguno, ni nadie. Habrà que poner a la señora de la cola". Mirè al papel que habìa sobre la mesa con el numero de mi grupo de votaciòn. Por supuesto... era mi mesa. Fue en ese preciso instante que me envolviò el silencio pirmero y luego el sonido de voces lejanas. Me vino a la mente entonces aquella famosa frase pronunciada por la más dulce y benevolente rubia de 8 o 9 años que me decia esta vez a mi... Run Forrest... Run. Y mientras me alejaba aùn podìa escuchar su dulce voz a lo lejos gritándome Ruuun Foooorreest!! Ruuun!! Ruuun Joooseee!! Ruuuuuuuunnn!!!

Acto seguido dí media vuelta y olvidè a Forrest. No pensè en él cruzando el campo a zancada limpia. Pero de pronto sentí que todos los que me observaban desde los balcones y los salones aledaños eran nazis uniformados y armados en un campo de concentraciòn y segùn mi actitud, mi ademàn al caminar, notarìan o no mi presencia, mi intenciòn de huir... y de hacerlo, de seguro serìa mi fin. Caminè lento hacia la puerta y vi que por ella no dejaban salir a la gente, solo entrar. Para salir debìa ir a otra puerta màs lejana y cruzar de nuevo todo el patio del colegio designado para las votaciones. Senti como que yo era uno que salìa de un banco en el que recièn habìa cometido un atraco junto con otros avezados secuaces. Yo era el primero o el segundo en salir a la calle con parte del botìn en un pesado maletìn del modelo utilizado en Night Heat (al calor de la noche), antes de que Al Pacino, detective de narcòticos de la NYPD (New York Police Department) se mandara contra mi a balazo limpio con mùltiples ràfagas de metralla. Ni hablar. Yo era su admirador pero tendrìa que matar al tipo sin chistar, asi se tratase del mismisimo padrino. En fin el buen Al aùn no llegaba y quizàs no tendrìa que cruzàrmelo si apuraba el paso. Nadie parecia notarme de momento. De seguro lo estarìa haciendo bien. Aunque me parecia imposible que nadie me notara. Con esta pinta.  Llevaba lentes oscuros, un AKM inmenso bajo el brazo escondido entre mi cuerpo y un abrigo (aunque el cañòn sobresalia por debajo de mi saco) y una actitud oculta en una mueca rìgida, gracias a la cual los transeúntes parecìan no terminar de notar que yo era un avezado delincuente y un potencial asesino del que deberìan huir despavoridos, y en cambio sòlo me bajaban la mirada y seguìan caminando, sin notar el cañòn que me llegaba hasta la altura de la rodilla derecha.
Cuando estuve a punto de pasar la puerta vi a dos guardias y me imaginè luchando con ellos en el ùltimo metro antes de conseguir mi libertad. Temì recibir el balazo en la espalda que recibiò Michael Douglas en Shining Through (Destellos en la oscuridad) cuando llevaba en brazos a su futura esposa desmayada Melanie Griffith mientras trataba de cruzar la linea fronteriza con nada màs que decisiòn, una bala que le acababa de atravezar el pulmòn, otra en la rodilla, y la certeza de que vivo o casi muerto sacarìa a la mujer que amaba de ese lugar y no morirìa hasta dejarla en un lugar seguro, asi le metieran todas las balas que quisieran, siempre y cuando estas no le alcanzaran el cerebro pues en ese caso ya no podrìa ver el resplandor y tendrìa que quedarse en cambio en la oscuridad. Nada sucediò. Salí. El cielo se despejó.

Caminé una cuadra y me encontré contigo que habìas llegado para acompañarme. Juntos nos fuimos a tomar desayuno en Glotons. En realidad habrìa querido anotar "desayuno en Tiffany's", no sè por què. Recordè a Capote y luego al buen John Annibal Smith, mejor dicho, a George Peppard. Sin embargo no lo hice. Nuestra aventura fue suficientemente còmica y no hacia falta citar aquella otra comedia cuyo argumento no tenìa nada que ver con la nuestra. Habìa sido solo uno de esos momentos de chifladura creativa que me daban, inauditos, ilògicos, inùtiles.

Yo ordenè jugo de naranja y tostadas. Tu sonreiste frente a tu esposo pròfugo y desertor y la mañana soleada se nos ofreciò hermosa y dulce, sòlo para los dos.

En guardia mi amor

En la noche
en la oscuridad y en el silencio cómplice de la madrugada
gélida y suave es mi secuaz
la soledad
y con ella hablo siempre de mis demencias y de ti
te amo y ya no me hace falta el litio
solo tu mano y tus labios
tu frio y tu calor benditos

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Adagio

Adagio no puedo ignorarte
adagio en vano traté de seguir sin escucharte
No puedo continuar pensando lo que mi mente pensaba
Adagio, empiezan tus palabras misteriosas
y me arrancan la calma
me arrancan la paz
destierran mi silencio
no se mueven mis labios
pero se revuelven las entrañas de mi garganta
se llenan de estruendo y de tormentos
mi mente, mi alma
como de frio se llenan las mañanas
cuando el viento las alcanza en la playa.

Empiezan los fuegos
los flujos de saliva
los movimientos masticatorios
las lágrimas
las tensiones intercostales
los movimentos respiratorios entrecortados
se derrama la lava de los volcanes
explotan las estrellas queridas
mueren las fantasias malheridas
se levantan las realistas heridas de la vida
victoriosas
entendidas.

Adagio no puedo escucharte
me llaman las llamas de mi interior
y yo debo cumplir con quemarme.
Llega el recuerdo del mar
llegan los lobos
llega el amor maravilloso
el fantasma del padre
de la madre
llega el viento helado
las derrotas y victorias
el deseo de soledad
llega el mar
todo el mar
y se va todo lo demás.

Adagio en los maderos flotantes
en las velas tensas al viento
en el sol muriendo en la tarde
no puedo
dejar de escucharte.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Bonzai

Mi misìón consistía en regar el bonzai de mi padre mientras el estaba fuera de la ciudad. Debía hacerlo cada tres días, de preferencia, creí o quise entender, al atardecer o por la noche. Asi que pasé los primeros dos días haciendo mis quehaceres habituales: trabajar, estresarme, andar apurado, estar en la nebulosa y tratar por todos los medios de hacer un poco más feliz a mi ya feliz Liz. Es así que llegó el tercer día. Liz tuvo que marcharse a trabajar temprano (ese día habíamos despertado en casa de mi padre), asi que me levanté con ella y la despedí en la puerta del garage. Además de ser feriado se trataba entonces de la temprana mañana gris de un frio día. Tras irse ella entré de nuevo a la casa y sentí de pronto el frío atacándome los huesos. Entré al despacho y miré el bonzai que estaba sobre el escritorio, verde y pequeño, frágil y pétreo a la vez, vivo y muerto. Era muy temprano asi que descarté la idea de regarlo en ese momento. Me puse a usar la computadora escuchando la mañana poco a poco llenándose de ruidos. Miraba el bonzai por momentos. Además de aquél había otro bonzai más pequeño, en una maceta redonda, al que también debía proveer de agua con la técnica que mi padre había recomendado. Llegó el final de la mañana y con ella el reencuentro con Liz para irnos a visitar a ma Marina junto con sus hermanas. Compramos flores y se las llevamos. El día prosiguió luego con su lento curso de feriado durante la tarde en que nos dedicamos a otros menesteres. Finalmente, avanzada la tarde, volvimos a casa de mi padre. Liz se quedó dormida y tras contemplar el plácido gesto de su angelical rostro durmiente me dispuse a cumplir la misión. Era la primera etapa. La primera sesión de riego que debería repetir después cada tres días.

Cogí el primer bonzai. Lo sujeté por debajo de la maceta, que era rectangular y negra, de poco más de  veinte centímetros de largo, por catorce de ancho y unos seis de alto. Era suave como la mayólica y fría al tacto. El pequeño árbol se erguía desde la cima del montículo de tierra alfombrada que le daba sostén y no sobrepasaba los cuarentitantos centímetros de alto. Era esbelto y frondoso. El tronco principal emitía inmediatamente ramajes gruesos que se elevavan para dividirse en otras ramas notoriamente más delgadas. Todas las ramas seguían la misma dirección que los primeros ramajes, sin alejarse más de lo necesario de éstos. El conjunto de ramas se mantenía cercano al tronco principal mientras ascendía. En un punto determinado el tronco principal perdía su grosor y emitía un último ramo principal, antes de extinguirse. Podía decirse que este último ramo era el que conformaba la cima del árbol y del que aparecían las ramas más altas, aquellas que conformaban la copa. Yo pensé en la familia, en el tiempo y en mi padre, en el futuro también. El tronco parecía inquebrantable y tuve la idea de que las ramas de los troncos eran la proyección genealógica de las semillas, alejàndose siempre del suelo, para algún día llegar a surcar el aire en picada, antes de su última danza al viento, momento previo a aquel en que una fuerza de la naturaleza las desprendiera y las regresase al suelo, para empezar de nuevo.

En el baño del despacho abrí la llave del grifo y dejé correr el agua hasta llenar el lavabo hasta el nivel del rebosadero. Por el pequeño agujero el agua empezó a escapar y cerré la llave antes de sumergir con cuidado la maceta con el bonzai.  Me senté en el borde del excusado y contemplé la escena. El agua ingresaba rápidamente en la tierra mientras el oxígeno escapaba en burbujas hacia la superficie. Era un sonido casi imperceptible el de las burbujas reventando al alcanzar la superficie del agua. "Cuando dejen de salir burbujas ya lo sacas" me había indicado mi padre. Así lo haría. Así habría de hacerlo. Así hube de haberlo hecho. Y así lo hice. Pero hubiera deseado que ese sonido durase un poco más, pues aunque era muy tenue invocaba potentemente a la introversión, a la contemplación del interior y de la existencia. Aunque no quise anteponer mi humano egoísmo al bienestar de aquel ser mudo pero vivo. Temí ahogarlo. Apenas dejaron de salir las burbujas lo miré un segundo más y lo saqué del fondo del agua empozada. Ya afuera contemplé de cerca aquella tierra que parecía alfombrada con el oscuro verde del musgo que la cubría. Quise tocarla y me detuvo por un instante el sonido del aire escapando aún de las burbujas que todavía reventaban internamente. No pensé en la tensión superficial de una burbuja en ese momento. Pero si pensé en las alas de una mariposa cuando toqué el musgo. Casi no tuve tiempo de darme cuenta que recordé a la primera mariposa que toqué en mi vida, de cuyas anaranjadas alas se desprendié una especie de delicado polvo que quedó en mis dedos, antes de dejarla volar en un jardín de Dachsteinstrasse, una soleada mañana. De ese recuerdo me percaté después. De inmediato había quedado concentrado en la sensación que brindaba el contacto con el recién empapado musgo. Era muy suave y terso a la vez, como un terciopelo. Al tocarlo con la punta del dedo era suave. Al hundir la punta del dedo levemente era blando y húmedo. Al deslizar delicadamente la yema del dedo, por apenas dos o tres milímetros, era terso. Creí, entre otras cosas, haber descubierto la tenue diferencia entre la suavidad y la tersura, habiendo quizás caído en el error de pensar que la tersura, en contraposición a la suavidad, guardaba aún algún último resquicio de lo que podría bastar para considerarse como parte de la aspereza; quizás de una aspereza que habría logrado la máxima suavidad que era capaz de lograr. Una aspereza que, con amor, pudiera  entenderse no sólo como la casi suavidad, sino quizás como la suavidad total, la suavidad misma, y, con todo derecho, la suavidad por excelencia, y de ahi, a la belleza, sólo hay un paso, que consiste en mirar y contemplar con emoción y afectación sentimental, siendo conmovido por el susurro de la felicidad. ¿Pudiera ser que ésta estuviera en el fondo de una maceta? ¿Y que la maceta fuera uno? ¿U otra persona? ¿Y que estos sonidos de burbujas reventando pudieran ser, voces, palabras, gestos? Podría ser... quizás. Todo dependería de estar dispuesto a escuchar el sonido de las burbujas reventando.

Coloqué el bonzai sobre el piso de la regadera. Dejé que escurriera el agua que había llenado el interior de la maceta por unos veinte minutos. Repetí el mismo procedimiento con el bonzai pequeño. Aunque la maceta de este no tenía un agujero por debajo que permitiera la evacuación posterior de agua. Asi que lo dejé al poco rato al lado de la ventana, junto al bonzai grande.

domingo, 17 de octubre de 2010

Anoche por el frio (no tocar)

Anoche por el frio me despertó
en nuestra habitacion un viento raro
con aires de no ser de acá
yo me volteé y te vi dormida
te sonrei y me fui enseguida.

Prendì un cigarrillo
lo fumé mirando las estrellas
sentí la pìel helándose hasta la coronilla
busque tu inicial en el fondo de la colilla
y al no encontrar nada legible me dije
quién necesita de estas tonterìas

I got you babe
in the summer
in  the winter
in the spring
y el otoño es mio siempre
siempre siempre.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mi pequeño animal

Quiero tomar el silencio y estirarlo sobre tu piel canela
deslizar mis dedos sobre los recònditos recuerdos que suavizan tu ombligo
de cuando un dia en que yo era tu amigo
de pronto te enamoraste,
y te acostaste por vez primera conmigo.

Quiero saborear el dia de ayer en tus labios
y al atardecer del dia de hoy quiero regalarte mi mayor beso encantado
uno que no es solo tierno ni ardiente ni simple
mas uno que obra de tu amor el milagro.

Quiero ser tu cómplice de aguacero
cambiar todo el pasado con esmero
por aquel nuevo pasado que queramos y olvidar el futuro.
Solo recostarnos juntos y seguros
y amarnos esta mañana
sin ver pasar las horas
sin dejar de arrugar las sabanas
sin parar de descuadrar la calma.

Quiero dejarte un par de hojas rojas
quizas de croton
entre los pies que te deje sin las botas
y besarte
besarte despues
y besarte los pies.

No hay nada como tu
mi encantada esposa
y el sonido de tu voz
quedita
en la madrugada
cuando algo te despierta
y te pones fogosa.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Antes de dormir

Esta noche escribo por el silencio que lo inunda todo. Por el vacio que se rompe en pedazos de nada y queda  desperdigado por todos y cada uno de los rincones de la casa. Esta noche se me cierran los pàrpados. Se me apaga el cerebro. Se me blanquean los ojos. Pero escribo porque es un acto de placer, un deporte figurado, una necesidad fisiològica. Es como tener que decir algo porque si no vas a reventar. Y entonces todos se callan pero tu te desanimas y dices...baaa! Qué má da? Què voy a decir? A quién? A ti? A ti? Para què? Fuck you man!!! Recuerdas la canción "Para quièn canto yo entonces?" y acto seguido te imaginas hecho un asesino a lo Neo bajándote a balazo limpio y a sangre fria a todo el mundo utilizando un fusil que dispara quinientas balas por segundo y nunca parece agotarse a pesar que transcurren los segundos. Disparas balas. Disparas palabras. Balas de justicia. Palabras de plata. Dentro de poco pasa el ruido que subitamente acabò con el silencio del que hablaba cuando empecè estas lineas ociosas. No queda nada. Ni del ruido ni del silencio. Solo el recuerdo del estruendo. Y mi nariz inhala un aire helado, como el que se respira allá por sobre los cuchucientosmil metros sobre el nivel del mar, al lado de esas lagunas tan límpidas y lejanas en donde el agua apenas se mueve acariciada por la fresca voz del viento que susurrra...."muevete"  Ya no recuerdo los cadáveres. No recuerdo los ataques de seres azules y pèrfidos que se me abalanzaban para cortarme la piel con sus filudas armas dentales. No recuerdo nada. Ya no siento nada. Ya amainó la ansiedad. Ya escribí. No sé qué escribí. No quiero ni ver... Qué habrá sido? Qué vergüenza! Qué deshonor. Qué cinismo. Y lo he hecho yo. Sòlo yo... sin la más mínima contemplaciòn ni decencia. He matado a mi ruiseñor.. sólo para ver como sonaba.

domingo, 26 de septiembre de 2010

You sang to me

Cuando la ternura de tu corazòn se mezclò con los melòdicos ires y venires de las gotas que conforman la lluvia de noviembre, yo supe que estabas ahi para mi desde siempre... Y con solo oirte, apenas oirte, detectarte, con tu decidida entrega al canto del himno a la soledad... yo recordè que siempre supe que habìas estado ahi para mi desde siempre. Desde antes. Desde siempre. Y aunque ya lo sabìa. Y aunque ya lo sè. Y aunque ya lo seguirè sabiendo, fue hermoso constatar lo que sè. Tu eres ùnica hermana. Tu lo das todo. Tu te sentaste con el artilugio de grabaciòn de sonido ante el mundo lluvioso de noviembre y, desde el fondo de tu corazòn, me cantaste, como nunca antes te escuchè cantarle a nadie. Tu voz tocò mi centro. Tu titubeo vocal remeciò mi punto de equilibrio. Tu creciente confianza fue adhirièndose a la pista y el resultado fue dejandome hipnòtica y conmovidamente encantado. Por esos preciosos y sorpresivos instantes te doy las gracias escritas. Te abrazo en mis letras. Te confieso mi alegria y comparto contigo mi querida melancolìa, mi noche fria, mi vaso con agua helada y mi mano vacia. I'll stand by you por siempre. Gracias eternas. Gracias a raudales. Gracias mi reina.

PUNTO Y APARTE

Yo sinceramente no te había leído aquella penúltima vez. Te vi de reojo por entre las líneas del primer párrafo y luego, poco sorprendido, me precipité sin cuidado sobre el último. Mire detrás de tus letras pero estaba anonadado por el sopor de mis propias correrias. No vi nada. Pensaba en mis peripecias. Mi curiosidad era calmada. No dudé de que estuvieras bien. No me preocupé. No dudé de ti ni de tu poder. No; no me preocupé. En verdad yo soy de los que piensan que siempre la haces. Y es verdad. Eso no me marca. No me marca porque siempre te he visto hacerla. Desde que ereas pequeña. O desde que descubrí que eras mi amiga extraña, la cercana y lejana. La voz de los pastos y de las rebeliones antisistema. Una pequeña guerrera hasta hoy. Pero ayer te vi llorar. Vi tu fragilidad. Y recordé que no necesariamente estás comprometida con la victoria . Debes lucharla y seguir. Debes sortear el camino y sufrir. Y luego sufrir más aún. Y de eso tu sabes. De escalar y bucear. De caer y reir. De sangrar, de patear y bailar. Discúlpame por no notarlo en las letras. Discúlpame por no notarlo luego en tus ojos y tus hombros cansados ni en tu mirada vaga. Discúlpame por haberme limitado al clásico último recurso, el del abrazo, cuando ya todo ha pasado. No debí suponer que estaba bien dejarte ser como siempre la fuerte, en lugar de preguntarte si no querías una chalina turquesa para el frio del alma. No hay de tu talla... pero ofrecerla ayuda.- pienso. No debí dejarte ser la fuerte tanto tiempo sin preguntarme. Pero ahora ya lo has dicho. Y ya pasó el momento de la catarsis. Ahora sólo me disculpo por mi levedad y te reitero mi sólida y densa amistad. Ahora en verdad... La puta madre... Ya la hiciste mujer! De nuevo la hiciste! Eres dura de matar. Y punto y aparte. Querida K. Te veo en el camino.

jueves, 16 de septiembre de 2010

watchmen

Diario de Roschach, 12 de octubre de 1985. Esta mañana encontré el cadaver de un perro en un callejón. Tenia una marca de neumático sobre una tripa reventada. Esta ciudad me teme; he visto su verdadero rostro, las calles son alcantarillas alargadas y esas alcantarillas están llenas de sangre. Y cuando se forme una costra en los desagûes todas las alimañas se ahogarán. La mugre acumulada de tanto sexo y tantos asesinatos les cubrirá de espuma hasta la cintura y todas las putas y los políticos alzarán la vista y gritarán " sálvanos". Y yo susurraré "no".